Manual para Profesores y Padres

Dónde encontrarás de una manera sencilla,muy útil y fácil de entender tanto por las personas relacionadas con la educación, como por cualquier padre o madre que quiera ayudar a sus hijos en el estudio.

MANUAL SOBRE TÉCNICAS DE ESTUDIO PARA PROFESORES Y PADRES : CÓMO ENSEÑAR A ESTUDIAR A NUESTROS NIÑOS DE PRIMARIA.

Partiendo del curso de técnicas de estudio que imparto en bachillerato, he ido viendo las carencias con las que llegan los alumnos a estas edades y lo que era posible ir haciendo desde los seis años.

En este manual voy analizando, tanto en casa como en el colegio, lo que se debería hacer en cada nivel educativo hasta completar la etapa que nos ocupa.  Se trata de ver el tiempo de estudio diario, cómo  ir haciéndoles los esquemas sencillos y con dibujos en un principio para que vayan estructurando el aprendizaje y a su vez aprendan a hacerlos, cómo preguntarles la lección dependiendo de la edad, etc. En definitiva, cómo ir soltando a nuestros niños para que se hagan independientes de nosotros en este campo.

Las técnicas de estudio en Educación Primaria debe guiarlas el profesor de una forma sencilla y natural, dando pautas a sus alumnos que les permitan ir sentando las bases de un estudio independiente y eficaz. Y, por otro lado, los padres tienen que apoyar ese trabajo en casa con sus hijos intentando no estropear las relaciones con ellos, siéndoles útiles pero no esclavos de su estudio. Por todo esto, creo que es necesario enseñar a los profesores a guiar las técnicas de estudio tanto en clase como en casa, teniendo la seguridad de que están actuando todos de forma similar y correcta.

Por ejemplo, una de las claves que planteo viene dada por el premiar el estudio diario, la recompensa,  como se hace en el caso de bachillerato, en el caso de los mayores puede ser: salir a hacer deporte, jugar a la Play, ver la tele, etc. Como muchos habréis  podido comprobar, en ocasiones el estudiar con nuestros hijos puede hacer que se estropeen las relaciones entre ambos. Queremos ayudarles y ponemos todo nuestro empeño en ello; sin embargo, el niño tiene que querer, pero ¿cómo podemos hacer que quiera? Si al  empezar a trabajar le decimos a nuestro hijo lo que va a durar el estudio y que al terminar vamos a jugar juntos, es mucho más probable que quiera hacerlo, y que quiera acabar cuanto antes para ponerse a jugar con nosotros. Para un niño el mayor premio no son los juguetes, sino el tiempo de ocio que les dedicamos. Con diez o quince minutos será suficiente, ya que, por desgracia, los adultos siempre vamos mal de tiempo. Sin embargo, ese rato será de calidad, se lo dedicaremos exclusivamente a ellos, sin móviles y sin hacer ninguna otra cosa. Además no hace falta que sea el progenitor que ese día ha trabajado el que juegue con él, aunque sí sería lo conveniente, sino que basta con que un adulto le dedique un rato. Aunque no es el objeto de este artículo, con este tema se podría profundizar mucho y ver la particularidad de muchos casos: si hay varios hijos, si se llega tarde a casa, etc